18 abr. 2012

Así empezó todo

Hace ya unos cuantos años nuestra exposición Gauguin y los orígenes del simbolismo, comisariada por Guillermo Solana, reveló el papel central de Gauguin en la evolución del arte europeo desde el impresionismo al simbolismo. Gauguin y el viaje a lo exótico arrancará precisamente donde terminaba aquella muestra, y la huida de Gauguin a Tahití funcionará como hilo conductor del nuevo proyecto. Nuestras salas se transformarán por unos meses en un exuberante escenario tropical en el que Paul Gauguin asumirá, con todos los honores, el papel de protagonista principal.


Desde el principio teníamos muy claro que nuestra meta era demostrar que Gauguin fue el primero en abordar lo exótico como una verdadera estrategia de vanguardia. Su voluntaria desaparición del mundo en lo más recóndito de Oceanía contenía sin duda elementos más que suficientes para construir un excitante guión, pero éramos conscientes de que nuestro objetivo encerraba también un alto riesgo. No nos podíamos contentar con mostrar simplemente el modo en que Gauguin representó, con su rompedor estilo sintetista, la naturaleza exótica o las gentes y las tradiciones maoríes. Aspirábamos a poder contar además un novedoso relato.

Decidimos centrarnos en torno a la idea de viaje como metamorfosis, en esa necesidad que sintieron Gauguin y otros artistas de abordar el viaje a lo exótico con la intención de transformar el futuro. La distancia -no solo geográfica sino mental- estimuló en ellos esa “sensación de exotismo" que Victor Segalen, en su Ensayo sobre el exotismo, definía como "la noción de lo diferente”. Y fue precisamente esa noción moderna de lo diferente la que inspiró a Gauguin para alejarse de los estereotipos románticos y proponer un nuevo canon exótico que serviría de modelo a otros muchos artistas posteriores. Con Gauguin comparten cartel una amplia selección de pintores de finales del siglo XIX y de principios del XX quienes nos descubrirán, secuencia a secuencia, de qué forma el viaje hacia mundos exóticos contribuyó a la aparición de lo que hoy conocemos como modernidad.

Durante los tres últimos años, mientras se iban fraguando las bases teóricas del discurso, elaboramos la lista de las obras que consideramos imprescindibles para urdir el storyboard del guión expositivo. Posteriormente empezaron a salir del Museo centenares de cartas para solicitar los préstamos de piezas a distintos museos y colecciones y, durante meses, se han ido sucediendo incalculables mensajes, largos y variados viajes e innumerables conversaciones para conseguir los deseados acuerdos. En estos momentos ya sólo nos quedan por rodar las últimas escenas, retocar algunos primeros planos y esperar al montaje final.
Ha comenzado la cuenta atrás. ¿Quieres conocer más detalles? ¡Pues estate atento!

Paloma Alarcó